La posición horizontal es la propia
del bebé antes de caminar. El ser humano es un mamífero de acarreo y también de
bipedestación. La propuesta de VINCULACIÓN Y CRIANZA es cultivar una nueva mirada
hacia los bebés en el proceso que va desde el nacimiento hasta la PRIMERA INFANCIA y observar cómo se despliegan en libertad, ver cómo suceda la Vida. Su Vida en
movimiento.
Desde que sucede la vida
intrauterina, el ser humano está vitalmente conectado al movimiento. El
desarrollo de esta fuerza interna vital propia del niño vive más allá de la
inteligencia. Observar y acompañar conscientemente nos permite conectar con
esta fuerza y acompañarla en las diferentes etapas del desarrollo según sus
diferentes sensibilidades. Si, observar y estar atentas, darse cuenta, detenerse, esperar y escuchar. Observar en
tres direcciones: hacia nosotras mismas como personas adultas acompañantes
(madre, padre, educador), hacia el bebé y hacia el entorno.
Cuando ponemos atención y conciencia dejamos espacio y tiempo
entre nuestra mirada y nuestro bebe, permitimos que en ese tiempo-espacio se
manifieste su propia potencialidad, y solo entonces podemos comprender sus señales,
atender a los mensajes que nos trasmite e identificar su necesidad real, su
vivencia presente, comprenderla y acompañarla. Solo desde este proceso de
conciencia podemos ofrecer una respuesta adecuada a su demanda. Es entonces
cuando nuestros bebes reciben esa impronta de vinculación con plena confianza,
con la seguridad de ser vistos y escuchados, de ocupar un lugar en el mundo, de
sentirse sostenidos.


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